
En un mundo donde la palabra "globalización" es de asunto obligatorio, el hombre lucha por obrar según su propio albedrío y no de acuerdo con la colectividad. No obstante y sin darse cuenta, se deja amoldar por ella misma quien sutilmente lo atrapa e influye en sus hábitos y decisiones.
Vale decir que una persona siente, piensa y actúa diferente al participar en un grupo social, de manera que termina contagiándose y asumiendo posturas que no haría si estuviera solo.
Por ejemplo, cuando asoma un ídolo popular todos sus fans enloquecen y darían la vida por él, más luego ellos mismos se jalan los pelos por otra "estrella". También la moda del "ombligo afuera" traída de norteamérica, fue rápidamente adoptada por miles de jovencitas que ahora lucen polos cortos y ceñidos. Actualmente, la usanza del "aretito" en los muchachos viene siendo un boom en los barrios de la ciudad. Así puedo citar otras tendencias como los tatuajes, la música sexual, el orgullo marica y cuanto estilo concebido en el infierno, hacen que el ser humano parezca en verdad oriundo de una ameba.
Surge entonces la pregunta: ¿Por qué es tan difícil diferenciarse del resto? Es obvio, si observamos fríamente nuestro entorno, que la aparición de nuevas necesidades y la fantasía de satisfacerlas llaman continuamente a la puerta. Es así como la moda, los estilos, la música, y toda diversión mantiene nuestra mente cautiva e indulgente, de modo que la verdadera personalidad queda relegada.
Tal fue el caso de Lot, sobrino de Abraham. Su ojo absorto por el brillo mohoso de este mundo lo hace digno representante del cristiano desarmado de hoy, el que vive por vista y no por fe, el que ignora el poder del Espíritu Santo y subestima las maquinaciones del diablo.
De paso, resulta alarmante ver iglesias infectadas con la misma corriente que arrasa a los inconversos. Yo les llamo congregaciones mutantes, convertidas en religión mundana que a su vez engendra mundanos religiosos. Mortifica saber que muchos servicios incluyen ritmos carnales en su alabanza y permiten cierto liberalismo entre sus miembros haciendo que el nombre de Dios sea blasfemado entre los paganos. Así las congregaciones se adecúan a los tiempos modernos y se someten a las demandas y exigencias de los que viven impíamente.
Es evidente que se está olvidando aquello de "No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo" y lamentablemente Lot no pudo ser la excepción. Veamos lo que la Biblia registra de él: "Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro. Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera. (Gn. 13:11-13)
Vale decir que una persona siente, piensa y actúa diferente al participar en un grupo social, de manera que termina contagiándose y asumiendo posturas que no haría si estuviera solo.
Por ejemplo, cuando asoma un ídolo popular todos sus fans enloquecen y darían la vida por él, más luego ellos mismos se jalan los pelos por otra "estrella". También la moda del "ombligo afuera" traída de norteamérica, fue rápidamente adoptada por miles de jovencitas que ahora lucen polos cortos y ceñidos. Actualmente, la usanza del "aretito" en los muchachos viene siendo un boom en los barrios de la ciudad. Así puedo citar otras tendencias como los tatuajes, la música sexual, el orgullo marica y cuanto estilo concebido en el infierno, hacen que el ser humano parezca en verdad oriundo de una ameba.
Surge entonces la pregunta: ¿Por qué es tan difícil diferenciarse del resto? Es obvio, si observamos fríamente nuestro entorno, que la aparición de nuevas necesidades y la fantasía de satisfacerlas llaman continuamente a la puerta. Es así como la moda, los estilos, la música, y toda diversión mantiene nuestra mente cautiva e indulgente, de modo que la verdadera personalidad queda relegada.
Tal fue el caso de Lot, sobrino de Abraham. Su ojo absorto por el brillo mohoso de este mundo lo hace digno representante del cristiano desarmado de hoy, el que vive por vista y no por fe, el que ignora el poder del Espíritu Santo y subestima las maquinaciones del diablo.
De paso, resulta alarmante ver iglesias infectadas con la misma corriente que arrasa a los inconversos. Yo les llamo congregaciones mutantes, convertidas en religión mundana que a su vez engendra mundanos religiosos. Mortifica saber que muchos servicios incluyen ritmos carnales en su alabanza y permiten cierto liberalismo entre sus miembros haciendo que el nombre de Dios sea blasfemado entre los paganos. Así las congregaciones se adecúan a los tiempos modernos y se someten a las demandas y exigencias de los que viven impíamente.
Es evidente que se está olvidando aquello de "No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo" y lamentablemente Lot no pudo ser la excepción. Veamos lo que la Biblia registra de él: "Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro. Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera. (Gn. 13:11-13)
EL MUNDO TIENE SU CAUTIVADORA SEDUCCIÓN
Es obvio que Lot en vez de marchar con la luz, avanzó hacia las tinieblas. El valle del Jordán resultó ser muy atractivo y al principio parecía una sabia decisión: buen pasto y agua abundante. Pero no todo lo que brilla es oro, porque.Lot no se dio cuenta que la influencia pecaminosa de Sodoma originaría tentaciones tan fuertes que afectarían a toda su familia.
Digamos que algo similar ocurrió con Esaú. Su hermano Jacob aprovechó su cansancio para ofrecerle un suculento plato de lentejas, y éste cayó en la atracción. El autor de Hebreos describe a Esaú como fornicario y profano, porque con una sola comida despreció su primogenitura. Perdió la bendición para siempre y aunque la procuró con lágrimas fue desechado.
No dudo en afirmar que así actúa el diablo en muchos cristianos hoy en día. Los agarra "cansados" pues éstos confían en su propia fuerza y les invita un apetitoso menú que por cierto resulta agradable, pero al final termina en duras consecuencias.
Sin embargo, no fue así para con Daniel. Este "varón muy amado" rehusó comer del banquete del rey de Babilonia, aún tratándose de que su vida estaba en peligro. Esto porque tuvo una fuerte convicción acerca de la palabra de Dios y no quiso contaminarse, dándonos ejemplo de que una cosa es tener convicción y otra es vivir en base a ellas. Fue así como su influencia piadosa llevó a Nabucodonosor a reconocer al Señor como el verdadero Dios. Te pregunto: ¿Estás actuando conforme a lo que crees, es decir, la fe que proclamas sintoniza con tus obras?
Es evidente señalar que las mismas fuerzas que alejaron a Lot de Dios, operan hoy en muchos creyentes. Lo trágico es que no se dan cuenta y peor aún se impacientan si alguien trata de amonestarles. Al margen de esto, debemos tener mucho cuidado pues es obvio que lo que vemos puede ser muy cautivador, lujoso, bonito, pero recuerda que "nada de lo que hay en el mundo—los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida— proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre". (1 Jn. 2:16-17).
Digamos que algo similar ocurrió con Esaú. Su hermano Jacob aprovechó su cansancio para ofrecerle un suculento plato de lentejas, y éste cayó en la atracción. El autor de Hebreos describe a Esaú como fornicario y profano, porque con una sola comida despreció su primogenitura. Perdió la bendición para siempre y aunque la procuró con lágrimas fue desechado.
No dudo en afirmar que así actúa el diablo en muchos cristianos hoy en día. Los agarra "cansados" pues éstos confían en su propia fuerza y les invita un apetitoso menú que por cierto resulta agradable, pero al final termina en duras consecuencias.
Sin embargo, no fue así para con Daniel. Este "varón muy amado" rehusó comer del banquete del rey de Babilonia, aún tratándose de que su vida estaba en peligro. Esto porque tuvo una fuerte convicción acerca de la palabra de Dios y no quiso contaminarse, dándonos ejemplo de que una cosa es tener convicción y otra es vivir en base a ellas. Fue así como su influencia piadosa llevó a Nabucodonosor a reconocer al Señor como el verdadero Dios. Te pregunto: ¿Estás actuando conforme a lo que crees, es decir, la fe que proclamas sintoniza con tus obras?
Es evidente señalar que las mismas fuerzas que alejaron a Lot de Dios, operan hoy en muchos creyentes. Lo trágico es que no se dan cuenta y peor aún se impacientan si alguien trata de amonestarles. Al margen de esto, debemos tener mucho cuidado pues es obvio que lo que vemos puede ser muy cautivador, lujoso, bonito, pero recuerda que "nada de lo que hay en el mundo—los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida— proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre". (1 Jn. 2:16-17).
EL MUNDO TIENE SU PODER CONTROLADOR
Satanás no captura a los santos súbitamente. Entran poco a poco en su puerca trampa. Con Lot el proceso empezó cuando adoptó a Egipto como su estándar y empezó a andar por vista en lugar de por fe. La Biblia dice que "alzó sus ojos y vió toda la llanura del Jordán", lo que indica en primer lugar que comenzó a perder dirección en su vida.
Luego, perdió decisión pues "fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma", de manera que su conciencia se fue oscureciendo. Lo que antes le asombraba ahora le divierte, el homosexualismo que Dios abomina y que ahora es motivo de orgullo, para Lot pasó a ser algo tolerable. Si hasta tuvo un cargo importante en esta ciudad (19:1), es decir se convirtió en líder de este pueblo perverso.
En tercer lugar, Lot incurrió en la desonestidad. Él pensó que Sodoma era un lugar de paz y protección; sin embargo, ¡resultó ser uno de guerra y peligro!, pero no quizo irse de allí. Prefirió a la gente del mundo antes que a su piadoso tío, y las casas de Sodoma antes que a las tiendas de Dios. En otras palabras, Lot se mudó a Sodoma y ésta se mudó a su corazón.
Luego, perdió decisión pues "fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma", de manera que su conciencia se fue oscureciendo. Lo que antes le asombraba ahora le divierte, el homosexualismo que Dios abomina y que ahora es motivo de orgullo, para Lot pasó a ser algo tolerable. Si hasta tuvo un cargo importante en esta ciudad (19:1), es decir se convirtió en líder de este pueblo perverso.
En tercer lugar, Lot incurrió en la desonestidad. Él pensó que Sodoma era un lugar de paz y protección; sin embargo, ¡resultó ser uno de guerra y peligro!, pero no quizo irse de allí. Prefirió a la gente del mundo antes que a su piadoso tío, y las casas de Sodoma antes que a las tiendas de Dios. En otras palabras, Lot se mudó a Sodoma y ésta se mudó a su corazón.
EL MUNDO TIENE SU CORRUPTA POLUCIÓN
Cuando Lot se marchó a Sodoma, perdió la protección del «Juez de toda la tierra» y tuvo que sufrir las consecuencias. Él tuvo que cosechar amargamente todo lo que sembró a pesar que Dios, por interseción de Abraham, envió angeles para advertirle del juicio contra esa ciudad. Es ahí cuando Lot, muy asustado, avisa a sus yernos: «¡Levantaos, salid de este lugar, porque Jehová va a destruir esta ciudad!». Pero ellos pensaron que su suegro bromeaba. ¡Qué patético! Lot había perdido toda influencia piadosa y no tenía crédito ni en su familia. Su asqueroso testimonio no sirvió para salvarlos, porque aún predicándoles ellos se burlaron en sus narices.
Francamente, me apena pensar que la familia de Lot está en el infierno. Él tuvo mucho que ver con eso porque no fue la cabeza que enseñó a vivir en obediencia y temor a Dios. Condujo y expuso a su familia a la degradación moral y espiritual. Cayó tan bajo que consintió que sus hijas se mezclaran con la sociedad sodomita, imagino que hasta fueron porristas en la escuela. ¡Hasta quizo entregarlas para ser violadas!, aunque después ellas mismas lo violaron a él.
Su esposa, acostumbrada al lujo y al roce con la alta alcurnia, tenía el corazón tan arraigado en Sodoma que no le importó la advertencia del ángel de no mirar hacia atrás y se convirtió en estatua de sal. Así se volverá la sal del cristiano que añora su vida mundana: tiesa, insípida, que solo sirve de adorno y luego para ser hollada.
Además, Lot también pagó precio en el área de su fe pues vivió una vida míscera en su comunión con Dios. No veo en las Escrituras que el Señor le hablare directamente, todo lo contrario a Abraham quien sí tuvo compañerismo con su Creador.
EL MUNDO Y SU COSTOSO PRECIO
Dios mandó fuego y azufre sobre Sodoma y el pobre Lot salió con la cola de su abrigo humeando. Todas sus posesiones, trabajos y relaciones sociales, se trocaron en cenizas porque él construyó en la arena y edificó sobre heno y hojarasca. Tal como muchos hermanos que viven un evangelio «light», cuyo corazón está congelado y su espíritu seco, dejando invadir sus mentes con el estiércol del abismo. Es por demás decir que sus obras finalmente se quemarán, sufrirán pérdida, si bien serán salvos...¡pero qué dramática y vergonzosa forma de serlo!
Por tanto, no sólo debemos decir no al pecado, sino boicotearlo, no tener compasión de él, marcar diferencias que hagan notoria nuestra posición. Molesta ver que mientras el mundo se enorgullese de sus cantinas, la pornografía, las discotecas y toda su inmoralidad, nos estamos quedando de brazos cruzados. Entendamos que esta corriente querrá dominar nuestra familia si es que no lo ha hecho ya.
Presta mucha atención: el cascabel ya no está en el parque zoológico, ahora se encuentra en tu propio jardín tratando de envenenar a tus niños. Lo que quiero decir es que hay padres insensatos que permiten a sus hijos hacer cosas abominables, amistades que le enseñan a pecar, mañas y juegos nada inocentes bajo el rótulo de «diversión sana». En este país la religión no es más que objeto de reverencia barata y chistes profanos. Los medios de comunicación han llegado al fondo del basurero, y si aún no ves al diablo metido en esto es porque estás caminado en su misma dirección.
El despertador de Dios ha sonado, no aprietes el botón para seguir durmiendo... «Levantaos y andad, porque este no es lugar de reposo, pues está contaminado, corrompido grandemente». (Mi. 2:10). Recuerda el triste ejemplo de Lot: primero siguió la senda de la amistad con el mundo (Stg 4.4), luego amó el mundo (1 Jn 2.15–17), más tarde se conformó al mundo (Ro 12.2) y por último lo juzgaron con el mundo (1 Co 11.32).
Examinemos pues, nuestras obras a la luz de la palabra de Dios, vivamos una vida en victoria y no corramos el mismo riesgo de Lot. ¿O acaso estás poniendo tus tiendas también en Sodoma?
Por tanto, no sólo debemos decir no al pecado, sino boicotearlo, no tener compasión de él, marcar diferencias que hagan notoria nuestra posición. Molesta ver que mientras el mundo se enorgullese de sus cantinas, la pornografía, las discotecas y toda su inmoralidad, nos estamos quedando de brazos cruzados. Entendamos que esta corriente querrá dominar nuestra familia si es que no lo ha hecho ya.
Presta mucha atención: el cascabel ya no está en el parque zoológico, ahora se encuentra en tu propio jardín tratando de envenenar a tus niños. Lo que quiero decir es que hay padres insensatos que permiten a sus hijos hacer cosas abominables, amistades que le enseñan a pecar, mañas y juegos nada inocentes bajo el rótulo de «diversión sana». En este país la religión no es más que objeto de reverencia barata y chistes profanos. Los medios de comunicación han llegado al fondo del basurero, y si aún no ves al diablo metido en esto es porque estás caminado en su misma dirección.
El despertador de Dios ha sonado, no aprietes el botón para seguir durmiendo... «Levantaos y andad, porque este no es lugar de reposo, pues está contaminado, corrompido grandemente». (Mi. 2:10). Recuerda el triste ejemplo de Lot: primero siguió la senda de la amistad con el mundo (Stg 4.4), luego amó el mundo (1 Jn 2.15–17), más tarde se conformó al mundo (Ro 12.2) y por último lo juzgaron con el mundo (1 Co 11.32).
Examinemos pues, nuestras obras a la luz de la palabra de Dios, vivamos una vida en victoria y no corramos el mismo riesgo de Lot. ¿O acaso estás poniendo tus tiendas también en Sodoma?
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